A la niñez
Conocí al Indio muy temprano, era solo una niña, mi padre siempre hacía sonar sus canciones a través de cd’s que ponía en su microcomponente. Nunca lo vi en vivo; o bueno si, lo escuché, según me relatan, cuando aun estaba en el vientre de mi madre (un recital al que fueron cuando ella estaba embarazada de 8 meses junto con mi padre cuando estaban juntos… aun tocaban los redondos en espacios reducidos). Nunca fui una fiel seguidora, quizás por eso nunca los fui a ver en vivo, pero sus canciones acompañaron toda mi vida, desde que era un embrión hasta el día de la fecha; y creo lo seguirán haciendo el resto de mi vida; porque sí, el tiempo pasó y si bien la relación con quién me hizo conocerlo hoy no es perfecta, me lo presentó y eso no se olvida nunca y se agradece siempre. Mi viejo fue su amigo, creo que con el paso del tiempo perdieron contacto; pero los redondos ensayaban en un espacio muy cerca de la casa de uno de los mejores amigos de mi padre, por lo cual, fueron de los primeros que los seguían a todos lados cuando ellos no tocaban más que para 10 personas; hay fotografías de esos momentos que han capturado que pude ver, hay fotografías del Indio con mi viejo abrazados, en un abrazo que parece fraterno. Yo nunca lo conocí personalmente, no tuve la oportunidad; pero tengo la fortuna de que sus canciones acompañaran/acompañan muchos momentos de mi vida que viven conmigo eternamente. Buenos días y buenas noches Indio, hasta siempre.
- Jazmín de Mar del Plata