Uma lembrança brasileira (con traducción)
Pode parecer um pouco estranho um brasileiro falar de Indio Solari. O fato é que a distância, nesse caso, dá a real dimensão da importância do artista para o seu povo.
A primeira vez que ouvi a música de Indio foi dentro da minha casa, hospedando dois amigos de Buenos Aires que, por agradecimento da gentileza, me deixaram uma pendrive com rock argentino. Ali ouvi Juguetes Perdidos pela primeira vez. Impressionado com a voz firme, a guitarra genial e a letra poética, perguntei imediatamente que banda era aquela. Isso, no tardio ano de 2006. Já não havia mais Los Redondos juntos, mas, para mim, a descoberta trazia o presente de uma história gigantesca para conhecer e explorar.
Os anos seguiram com a música de Indio sempre presente. O vídeo de “Jijiji en Racing” de 1998, por exemplo, eu vi centenas de vezes, bem como outras tantas músicas. Veio também a vontade de ver Indio ao vivo, num dos shows apoteóticos anuais. Não fiz isso e o tempo foi passando. Até que eu vi que não teria mais essa oportunidade quando os Fundamentalistas começaram a tocar sem ele. Uma pena, mas, enfim, Indio não foi menos importante pessoalmente para mim por causa disso.
E quando chegou a partida de Indio, me surprendi com a importância dele para outros brasileiros. Gente que como eu nunca teve a oportunidade de vê-lo ao vivo ou tiveram um conhecimento tardio de sua obra. A distância, olhamos com respeito a sua passagem para a imortalidade, do jeito mais argentino de ser: intenso, apaixonado, vibrante. Indio agora não é mais uma única pessoa, é um dos alicerces da memória musical coletiva de um país.
Obrigado, Indio!
Puede parecer un poco extraño que un brasileño hable del Indio Solari. El hecho es que la distancia, en este caso, da la dimensión real de la importancia del artista para su pueblo.
La primera vez que escuché la música de Indio fue en mi casa, hospedando a dos amigos de Buenos Aires que, en agradecimiento por su amabilidad, me dejaron un pendrive con rock argentino. Allí escuché por primera vez Juguetes Perdidos. Impresionado por la voz firme, la guitarra brillante y las letras poéticas, inmediatamente pregunté qué banda era. Esto, a finales del año 2006. Ya no estaban Los Redondos juntos, pero, para mí, el descubrimiento trajo el regalo de una historia gigantesca por descubrir y explorar.
Los años continuaron con la música del Indio siempre presente. El vídeo de “Jijiji en Racing” de 1998, por ejemplo, lo he visto cientos de veces, al igual que muchas otras canciones. También estaban las ganas de ver al Indio en vivo, en uno de los espectáculos apoteóticos anuales. No hice eso y pasó el tiempo. Hasta que vi que ya no tendría esa oportunidad cuando los Fundamentalistas comenzaron a tocar sin él. Una pena, pero de todos modos, Indio no era menos importante para mí personalmente por eso.
Y cuando llegó la partida del Indio, me sorprendió lo importante que era para otros brasileños. Personas como yo nunca tuvimos la oportunidad de verlo en vivo o tuvimos un conocimiento tardío de su obra. Desde la distancia, miramos con respeto su paso a la inmortalidad, en la forma de ser más argentina: intensa, apasionada, vibrante. Indio ya no es una sola persona, es uno de los pilares de la memoria musical colectiva de un país.
¡Gracias indio!
(Traducción revisada a partir de un traductor automático)
- Gustavo de Porto Alegre